De lo irreal y fraudulento, de lo perjudicial
Me he hecho una coraza a prueba de tu voz, para dejar de buscar en bocas extrañas las palabras que me despertarían, sonámbula, de esta red de seda en telarañas. Ni un solo cimiento sobre suelo real, inestable, impensable ha sido construir en terreno envenenado. Paraíso irracional. Papiroflexia de lo mundano bajo el chaparrón. Y vamos perdiendo las facturas, se derrumban como naipes, rascacielos, entre escombros aún nos queda algún remordimiento malformado, deforme, escondido.
Perdemos la distancia, las fuerzas, la razón, jugando a perseguir mariposas de papel, detrás de las líneas del guión que marca una canción de amores inventados a golpe de ficción. Regodeándonos con el sabor a sangre en la boca, suicidándonos el pecho, lentamente, con agujas hemos creado un futuro imperfecto, mágico. Tragicomedia para no dejar de arañarnos la ropa.
La rutina se queda atrás, lejos, abajo, a kilómetros luz bajo nuestros pies embarrados, sin lastre pero pesados sin dormir y descansados porque estás tú, tú, tú, tú, tú, tu mano me lleva tan lejos que he perdido el norte, la brújula y la fé en la humanidad, la inmunidad, los pedazos de civilización que hubo en el planeta azul.
Comentarios
Publicar un comentario