Vacío
Es sólo una creación más de nuestra mente. Así como el amor, así como que tú y yo estamos ahora aquí. Empiezo a pensar que este mundo lo he creado yo, en mi cabeza, que solo veo lo que quiero ver, que hago aparecer gente a mi antojo, así como las hago desaparecer. Que en mi libreta sólo estamos los dos, porque es mi mundo paralelo. Solo somos una continuidad de manchas de tinta azul, producto de un bolígrafo, nexo entre mi cabeza y mi mundo, algo que dejo fluir, donde todas las noches me sumerjo y te sumerjo.
Al llegar el ocaso me dedico a ti, a crearte y darte forma, como una pequeña figura de barro aún no cocido, a enamorarme muy lentamente de ti, a fundirte con mis manos y darte la vida con un soplido. Pero no eres real, lo sé, solo existes aquí, en mi mundo de papel, en un pedacito muy pequeño de mi subconsciente, y por eso cada noche trato de sacarte y hacerte real.
Cada noche te veo pasar por debajo de mi ventana, cada día frente mi pupitre, en aquellas manos, en estos ojos, en aquel gesto, como pequeñas luces, pequeñas piezas de un complejo puzzle. Hoy te vi en un soplo, alguien dejaba entreabiertos sus labios y te escapaste de su boca, y ahora te oigo en la radio.
Tengo un tremendo vacío, que no sé con qué llenar, porque creí haberte encontrado y cada día te pierdo más ¿Eres tú quien está ahí? ¿O soy yo quien te ha metido en él? Ahora te vistes de la piel de alguien nuevo, pero la piel puede desteñir. Dime quién eres, qué eres. He cavado muy hondo, y me he quebrado las uñas, y aún no apareces. ¿Cuánto más tengo que bajar para encontrarte? Quizá tenga que dejar de buscar fuera y profundizar en mí. Quizá la respuesta sea encontrarte aquí adentro y extirparte para dejar que, quien venga, lo que venga, comience a ser real.
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