Vestidos de otoño

 Las hojas empezaron a crujir bajo sus pies, bajo el peso de sus pies. Pero no pudo oír el ruido, sus oídos estaban cansados, todo su cuerpo lo estaba. Siempre es igual, la falta de sueño. 

No se trata de ser mejor o peor, no es una competición, pero sí una carrera, el tiempo siempre corre en contra. Da igual cuánto te esfuerces, da lo mismo, los jueces siempre miran a otro lado, sólo tú mismo sabes cuando has llegado a tu meta y las artimañas que pudiste emplear por el camino. Nadie va a juzgarte, nadie va a valorarte, es tu esfuerzo, tu camino, tus pasos, tus trampas y el peso de tus pies.

 No se trata de darse por vencido, no compites, no hay derrotas, sólo metas inesperadas, finales en caminos alternativos, atajos que no te llevan a ninguna parte, pero que acaban. Los finales son sentimientos enfrentados. Por fin se acaba, pero no vas a volver a recorrer ese camino, nunca vuelvas sobre tus pasos. 

Las hojas empezaron a crujir bajo sus pies, bajo el pesar de su cuerpo cansado. Pero no pudo oírlas, el estruendo de su pecho le ha ensordecido. Siempre es igual, la falta de sueño.

Comentarios